¿Cuál crisis educativa? por Salvador Paiz

¿Cuál crisis educativa? por Salvador Paiz

Mi abuelo, Carlos Paiz, pasó por momentos muy complicados durante su vida. Huérfano de padre y madre desde temprana edad y sin haber completado la secundaria, le tocó armarse de valor y de su ingenio para salir de la pobreza y salir adelante. Debido a sus propias experiencias valoraba muchísimo la educación. Siempre fue muy consciente de ello y por eso siempre nos impulsaba a estudiar, a esforzarnos y a aspirar siempre a la excelencia. Algo que siempre le agradeceré.

Hoy en día pareciera que los ideales de mi abuelo son ajenos a la mayoría de guatemaltecos, al menos eso muestran los resultados del Latinobarómetro, el estudio que mide el sentir social y político de nuestra región. De acuerdo a los más recientes datos, la educación es la última de las preocupaciones de la mayoría de latinoamericanos de 18 países, debajo de la economía, la política y la violencia.

Los datos de Latinobarométro indican que solo el 4 por ciento de los latinoamericanos consideran a la educación como una preocupación y una prioridad nacional. En Guatemala esta cifra el resultado es tan solo 3 por ciento, un punto por debajo del promedio regional. Esto es tremendo y quizás sea la explicación de nuestro enorme rezago como región y como país. ¿Cómo es posible que los guatemaltecos no consideremos a la educación de nuestros hijos como un asunto importante y prioritario?

Esta indiferencia hacia la educación de nuestras futuras generaciones, esta fuertemente relacionada con el pobre rendimiento que tenemos en pruebas internacionales como PISA, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Por ejemplo, según los resultados de PISA, la mayoría de los estudiantes guatemaltecos tienen un pobre rendimiento en Matemáticas y en Lectura, (89 por ciento y 79 por ciento, respectivamente). Por otro lado, de acuerdo con el índice de Capital Humano del Foro Económico Mundial, Guatemala tiene uno de los punteos más bajos en el ranking, de 0.46/1.00, lo que nos posiciona en el puesto 124 de 174 países evaluados. Esto es prueba que existe una inadecuada preparación y capacitación del capital humano y ello representa una grave crisis de la que poco hablamos.

La situación es muy diferente en países como China, Singapur y Macao. Estos jóvenes sacan las mejores calificaciones del mundo, mientras que los jóvenes latinoamericanos se ubican en la mitad inferior de la lista. En Guatemala hay una importante comunidad de expatriados que vienen a trabajar desde Corea y traen a sus familias. Sin ánimos de estigmatizar, vemos cómo niños provenientes de estas culturas en nuestro país resaltan en sus estudios, ¿por qué es que esos niños de ascendencia asiática suelen ser más aplicados a sus estudios que sus pares guatemaltecos? ¿Por qué suelen lograr mejores notas aún y cuando el español no es su lengua materna?

Tenemos que entender que la educación es fundamental para el avance de la sociedad” 

Un pueblo educado es más propenso a lograr un desarrollo incluyente, además que muestra tener un mayor apoyo a la democracia. Pero parece que a los guatemaltecos nos importa poco la educación de nuestros hijos. Quizás eso explica la indiferencia de ciertos padres ante el llamado a #RegresemosYa. Quizás eso explica nuestra pasividad y permisividad ante el bajísimo nivel de calidad educativa, poca inversión en formación docente (inicial y continua), la indiferencia ante los atropellos perpetrados por supuestos líderes sindicales, y del retroceso educativo generalizado provocado por la pandemia. O quizás es que como padres no queremos aceptar la triste realidad que nos hemos resignado a condenar a nuestros hijos a una pobre educación.

“No podemos seguir así. Urge que los guatemaltecos prioricemos la educación”

Urge invertir en la formación docente y crear un esquema de meritocracia en la docencia. Urge priorizar el gasto educativo hacia la tecnología y demás intervenciones que produzcan efectos demostrables en aprendizaje. Urge que, como padres, asumamos un rol más activo en el mejoramiento del sistema educativo y que exijamos más de nuestros hijos. La calidad de la educación que alguien reciba en su vida determinará su productividad, sus ingresos y su bienestar. No priorizar la educación, es perpetuar el ciclo vicioso de la pobreza, que tanto daño nos hace. No nos quedemos de brazos cruzados, declaremos la educación en crisis y hagamos algo para ponerle fin.  

https://www.perspectiva.gt/blog/cual-crisis-educativa/

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