Participa en el Reconocimiento a las Prácticas Innovadoras 2018

En 2018 REDUCA, que está formada por 15 países latinoamericanos enfoca sus esfuerzos en el reconocimiento de Buenas Prácticas de la sana convivencia en los centros educativos de la región por lo que queremos invitarlos a participar en el concurso que se está lanzando hoy.

La convivencia constituye la esencia de las relaciones sociales. El ser humano, por su naturaleza necesita de otros; se construye en la relación con los demás, tanto, que su existencia depende de la relación con sus semejantes. De allí la importancia capital de aprender a convivir. Este aprendizaje se logra en la casa, en el espacio familiar, en el barrio y también en los centros educativos.

En relación con esta temática, los países de América Latina y el Caribe han puesto a las políticas de convivencia escolar en el centro del debate (Debarbieux, 2003). En particular, se cuestiona el creciente enfoque punitivo que ha adoptado la política educativa sobre las situaciones de violencia escolar en algunos países, y las prácticas de exclusión y segregación de aquellos estudiantes que no se adaptan a un marco de comportamiento esperado (López, V, 2014).

En los países de la región hay un creciente interés en diseñar e implementar estrategias innovadoras en beneficio del clima y la convivencia escolar. Estas iniciativas han sido respaldadas por evidencia empírica que relaciona la convivencia y los resultados educativos. En efecto, el estudio de factores asociados del SERCE (2006) demostró que el clima escolar es una de las variables que más contribuye a la explicación del desempeño académico de los estudiantes de enseñanza primaria en países de la región (UNESCO, 2008). 

El clima escolar, sin embargo, suele ser reflejo de las capacidades instaladas en las escuelas. Así, puede suponerse que una escuela con buen clima escolar es una organización profesional donde existe colaboración entre directivos y profesores, en la que participan las familias y los estudiantes, y en las que se promueve un trato respetuoso entre los estudiantes y aprecio por los otros (UNESCO, 2013).

El clima escolar es un indicador del aprendizaje de la convivencia y es una condición para la apropiación de los conocimientos, habilidades y actitudes, establecidos en el currículum nacional. Es importante tener presente que el clima escolar no se asocia exclusivamente con la disciplina y la autoridad, sino más bien con la conformación de un ambiente propicio para enseñar y para aprender, en el que se pueden identificar distintos componentes. Entre dichos componentes se destacan:

  • La calidad de las relaciones e interacciones entre las personas (entre todos los miembros de la comunidad educativa)
  • La existencia de actividades planificadas en los diversos espacios formativos (aula, patios, bibliotecas, etc).
  • Un entorno acogedor (limpio, ordenado, decorado, etc).
  • La existencia de normas y reglas claras, con una disciplina consensuada y conocida por toda la comunidad educativa.
  • La existencia de espacios de participación.

Por su parte, la Unesco (2013) menciona que el clima escolar teóricamente está compuesto por cuatro dimensiones, a saber: organización del aula, bullying, violencia escolar y convivencia.

El bullying representa un fenómeno específico de comportamientos agresivos repetidos en los que existe una diferencia sistemática de poder entre abusador y víctima. Esto puede involucrar acciones físicas, verbales, de exclusión social o indirectas (como rumores) para afectar a una o varias personas (Smith & Ananiadou, 2003; Tamar, 2005).

La violencia escolar entre pares propicia resultados académicos bajos y refleja un clima escolar negativo. Se ha comprobado que en escuelas y aulas con violencia más frecuente, existe un deterioro del capital social y falta de habilidades para solucionar conflictos pacíficamente. En estos contextos los estudiantes obtienen menores resultados académicos (Díaz-Aguado, 2005; Gottfredson & DiPietro, 2010; Román & Murillo, 2011).

Si bien la presencia de violencia escolar en la escuela representa una manifestación extrema de una mala convivencia, este no es el único elemento que afecta la convivencia. Este también se ve afectada, por ejemplo, cuando el docente ignora o no da respuestas a las preguntas de los estudiantes, o cuando los alumnos se resisten a integrar a las actividades a uno o más compañeros, y en muchos otros casos donde la convivencia se afecta por omisión de acciones o actitudes que favorezcan una integración armónica de la comunidad escolar.

Finalmente, un aula con alta organización permite a los estudiantes sentirse tranquilos y seguros, y genera un ambiente favorable para el aprendizaje.

Para mayor información llame al teléfono 2362 3210 o escriba a cfigueroach@empresariosporlaeducacion.org.

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